Una España que nace y otra que bosteza.

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Así las cosas, tenemos dos opciones: una, secundar la tesis del PP, de que todo lo que hay que buscar es un gobierno estable, aunque sea de modo excepcional. La otra es trabajar en un nuevo consenso constitucional que haga posible algo bien sencillo, un nuevo contrato general a través del cual gobernar no sea una excepción. O buscar un nuevo consenso constitucional, social y generacional, o prolongar la agonía de lo que hay.