Del paradigma marxista del “modo de producción” al “modo de descubrimiento”

Evgeny Morozov

En este momento, el tipo de debate que falta en la izquierda está relacionado con entender qué han revelado los últimos 10 o 15 años de nuestra relación con las tecnologías digitales sobre las fallas y errores en nuestros marcos analíticos subyacentes. También significa ser honestos y producir una Filosofía de la historia diferente. Al menos, si realmente nos tomamos en serio que el marxismo es algo más que el cuerpo de una teoría que logra analizar la realidad usando los antiguos conceptos que nos llegan de pensadores como [György] Lukács, por ejemplo. En realidad, aplicar dichas ideas al presente no nos dice nada sobre la historia en sí misma. Digamos que la parte más radical del proyecto marxista original es la relacionada con su naturaleza predictiva. Hablamos de la idea de que a medida que se desarrollan los modos de producción, también surgen ciertos conflictos, inconsistencias en su avance, clases y en teoría la interacción entre esas tres idea lleva a la sociedad a otro estadio, es decir, en el caso ideal, la lucha de clases conduce a nuevos modos de producción. No obstante, si le preguntas a la gente que a día de hoy se reconoce como marxista hasta qué punto creen realmente en esas premisas, pocos estarán de acuerdo en que la lucha de clases vaya a decantarse del lado de los trabajadores. Y si realmente no crees en eso, entonces estás operando con un aparato teórico muerto que puede llegar a producir magníficos ensayos, pero que su valor como programa político es mínimo. En ese sentido, creo que no tenemos que pensar en qué podría reemplazar el modo de producción como paradigma teórico, sino en si algo debería reemplazarlo como tal.

Si analizas correctamente la respuesta neoliberal al comunismo, así como las posiciones de [Ludwig] von Mises y [Friedrich] Hayek, especialmente la respuesta de este último a toda la literatura sobre la planificación, lo que surge de ella es un replanteamiento muy eficaz del capitalismo como un modo superior de descubrimiento. Básicamente, los neoliberales miran al capitalismo y argumentan que es positivo porque nos permite descubrir cosas que otros regímenes no pueden, incluidos el socialismo y el comunismo. Desde luego, los neoliberales no han desarrollado una posición muy sofisticada en la defensa de este argumento o, al menos, la mayoría de ellos. Si lees los ensayos originales que escribió Hayek, incluso en los años 30, para él solo se trata de una cuestión sobre cómo resolver el problema económico correctamente. No existe ninguna posición consolidada sobre la cultura o la sociedad en esos textos. Esencialmente, la filosofía neoliberal se basa en descubrir cosas que suceden en el mundo y después ajustar la sociedad automáticamente a ellas. Existen ciertos costes a la hora de llevar a cabo este descubrimiento, pero en general sabes que -usando el marco capitalista- hace crecer el pastel para todos. Principalmente, este es el mecanismo a través del que la gente acepta el capitalismo.

Creo que si la izquierda fuera realmente inteligente, lo que deberíamos haber hecho desde un principio sería reconocer el marco del capitalismo como un modo de descubrimiento mejor que cualquier otro modelo. Ahora bien, después deberíamos escudriñarlo y ver si los descubrimientos que promueve son realmente tan buenos como presumen sus ideólogos. También analizar en qué medida esos descubrimientos son lo suficientemente adecuados para sobrevivir a algunos de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos, incluida la catástrofe climática. Llegados a este punto del análisis, si la izquierda tuviera que formular la pregunta de esa manera, y si analizara sistemáticamente los tipos de descubrimientos que promueve el capitalismo y los tipos de descubrimientos que el capitalismo subdesarrollado, o sencillamente reprime, terminaría con una visión relativamente crítica del capitalismo. Podemos apreciarlo de manera sencilla, y aquí es donde entra un poco mi crítica del solucionismo, en que el tipo de solución que promueve el capitalismo mira hacia atrás, es decir, se refiere a la necesidad de promover la acumulación de capital. La mayoría de las soluciones que pueden funcionar o ser aceptadas son soluciones que ayudan a que el capitalismo se expanda correctamente. Hasta cierto punto, el solucionismo es la formalización de este proceso.

En mi opinión, estas no son las únicas formas en que podemos descubrir cosas sobre el mundo. ¿Qué hay de las prácticas nuevas e innovadoras que son imposibles de monetizar porque no existe un mecanismo formal dentro del capitalismo para descubrirlas y escalarlas correctamente? Si alguien descubre algo que no es rentable, o que no lo es a los ojos de algún inversor, aunque sea socialmente útil, ese descubrimiento permanecerá subdesarrollado y se perderá en el vacío de la historia. Y así es como funciona el capitalismo: suprime todo tipo de mecanismos de asociación social, formas en las que las personas se relacionan entre sí de manera diferente, instituciones que hacen las cosas de manera diferente porque suspenden, por ejemplo, ciertas reglas y regulaciones relacionadas con los derechos de propiedad. No obstante, tenemos muchas instituciones de este tipo en la historia, bibliotecas, universidades u oficinas de correos que operan de una forma distinta. 

En suma, lo que quiero decir es que si examinas adecuadamente el capitalismo como un modo de descubrimiento en lugar de como un modo de producción dentro de los términos que los neoliberales mismos han propuesto, verás que la actuación de este sistema es más débil de lo que parece y bastante fácil de combatir. Ahora bien, cualquier modo alternativo de descubrimiento, si realmente queremos utilizar ese paradigma, debe ser capaz de descubrir e institucionalizar los tipos de prácticas y soluciones que nos ayuden a comprender cuál es la gravedad de la situación y de qué manera podemos salir de ella. Este sería un buen prerrequisito básico para un contraparadigma. A continuación tenemos que pensar un poco en otras dimensiones. ¿Cómo es posible institucionalizar el descubrimiento de nuevos hechos sobre el mundo, prácticas novedosas, o estructuras e instituciones que pueden ser infinitamente revisables? En última instancia, la verdadera democracia significa eliminar los impedimentos estructurales para llevar a cabo una revisión de las instituciones existentes para que no se naturalicen. Además de eso, y en un plano superior, necesitamos encontrar una manera de que este proceso de descubrimiento perpetuo y de perpetua revisión sea generativa de lo que en el marco antiguo llamaríamos valor. Tiene que haber algún mecanismo a través del cual nuestra actividad social diaria creativa no se desperdicie o sea desechada. No podemos dejar que sean monetizadas por el paradigma solucionista de Silicon Valley. Debemos asegurarnos de que esta inmensa capacidad creativa que todos expresaríamos de manera aún más profunda si las infraestructuras digitales no estuvieran configuradas para la función de captura, sino para la función de invención y desestabilización. Entonces estaríamos en la posición de construir una forma diferente de capturar lo que hoy todavía llamaríamos valor y asegurarnos de que contribuye a la reproducción y al crecimiento de nuestra sociedad.

En suma, este sería un paradigma teórico pero también político muy diferente, donde necesitaríamos tener una idea clara de qué tipo de tecnologías nos gustaría tener y podríamos especificar a nivel normativo cuáles son los criterios correctos con respecto a la propiedad, la plasticidad o la reversibilidad. Al final y al cabo, esto es el proyecto Sci Hub, usado para descargar artículos académicos. En cierto modo, esta es una tecnología genuinamente revolucionaria con profundos efectos políticos porque revela que el régimen normal de publicación académica que damos por sentado es en realidad profundamente injusto. Sci Hub lo politiza hasta el punto en que la opinión pública cambia. En suma, ello nos enseña que si no llenamos el espacio de lo político con algo emocionante y algo que realmente esté a la altura de los desafíos teóricos abiertos durante los últimos años, la izquierda terminará con una agenda muy poco atractiva que busca movilizar tecnología para un proyecto que en sí mismo se encuentra en estado moribundo.

 

Este es un extracto adaptado de la Conferencia “Alternativas al capitalismo digital”, ofrecida por Evgeny Morozov en el marco de las Jornadas “Soberanía tecnológica: Democracia, datos y gobernanza en la era digital”. El discurso completo puede encontrarse en el canal de Youtube del Instituto 25M.

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