En los últimos años la acción exterior de España se ha regido en gran medida por una visión economicista, que se ha extendido a toda la diplomacia con la pretensión de mejorar la imagen de nuestro país a nivel internacional. Frente a esta forma de aproximarse a la realidad internacional, la palabra que más se ha repetido durante los cuatro meses del proceso de elaboración colectiva del programa de política exterior de PODEMOS ha sido “coherencia”, concepto que hemos reformulado bajo las tres D que orientarán el conjunto de nuestra acción exterior: derechos humanos, democracia y desarrollo sostenible y equitativo.

Los derechos humanos y la equidad de género son nuestro principio motor desde un punto de vista jurídico. Un concepto robusto de desarrollo sostenible y equitativo lo es para una mirada económica que se basa en parámetros sociales y ecológicos. El anhelo y la pelea por una democracia mejorada, tanto en el fondo como en la forma, una democracia real, es una meta inherente a nuestro proyecto y forma parte del ADN de PODEMOS desde su irrupción. Claro que éramos conscientes de que las tres D podían ser asumidas, y de hecho lo son, por el resto de partidos políticos dado que “el papel”, y más si sigue la tendencia de los programas electorales hasta la fecha, lo “aguanta todo”. Pensamos además que esas 3Ds, de tanto uso y abuso, parecen por momentos perder sus significados, al menos los más emancipadores y transformadores, y que por ello deben ser adjetivadas, calificadas y detalladas.

Por eso, para que Democracia, Democracia y Desarrollo Sostenible e Inclusivo no se queden en una mera “declaración de intenciones” vamos a proponer instrumentos normativos como un plan de DDHH y equidad de género, una estrategia de democratización y convocar un gran Pacto Ciudadano a través del que formular una nueva política de Cooperación y Solidaridad Internacional. Y nos embarcamos, por medio de una gran conversacion entre nuestra gente y diferentes actores de la sociedad civil, expertos y expertas de los ambitos de la universidad y las instituciones internacionales, para decantar y detallar esas tres D en el rango de toda la acción exterior del Estado, traduciéndolas en ejes y propuestas programáticas concretas.

Derechos humanos

En primer lugar, cuando hablamos de derechos humanos, empezamos cuestionando la visión neoliberal dominante que, más allá de la retórica, los reduce a ciertos derechos civiles y políticos, o los subordina a lógicas securitarias (como muestra la reciente autorización por parte del Consejo de Seguridad de la operación EU NAVFOR Med para interceptar y destruir barcos envueltos en el trafico de migrantes y refugiados). Por contra, desde PODEMOS abogamos por priorizar los derechos humanos frente a esas lógicas u otras de índole geopolítica o económica. También consideramos que la educación, la salud, la vivienda digna, el alimento, el acceso a la calefacción, a la energía, etc., no son elementos graciables que el Estado puede darnos, o no, en función de cuestiones económicas o de otra índole como sostienen otros partidos. Todo lo contrario: estos derechos económicos, sociales y culturales deben ser respetados, protegidos y realizados por el Estado tanto en su política interior como exterior. Esto último supone, por ejemplo, no apoyar en el ámbito internacional o europeo las políticas de austeridad que vulneran claramente esos derechos. Implica, asimismo, asegurarse que las empresas españolas tampoco los vulneran en su proyección exterior.

Apostamos también por reivindicar la importancia de situar la equidad de género y los derechos de las mujeres (incluidos los derechos sexuales y reproductivos y el derecho al aborto) en el centro de cualquier política, también la exterior. Y eso supone abordar, por ejemplo, qué impacto tiene la política exterior española, desde las políticas comerciales o energéticas al comercio de armas, en el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y discriminación. Por último, y a diferencia de la política llevada a cabo hasta ahora por los partidos que han gobernado, defendemos la necesidad de otra política exterior migratoria, que ponga en el centro a las personas refugiadas y migrantes en lugar de priorizar la defensa militar de las fronteras, la construcción de vallas, verjas y muros, o la externalización del control migratorio a terceros países, políticas que vulneran los derechos humanos.

Democracia

Lo mismo ocurre con el concepto de democracia. PODEMOS apuesta por una reformulación a fondo del proceso de elaboración e implementación de la política exterior con la participación efectiva del conjunto de actores políticos (administración, parlamento, partidos políticos, comunidades autónomas, municipios) y sociales. En especial, las organizaciones de defensa de los derechos humanos, de las mujeres, de solidaridad y cooperación, las humanitarias, etc. También se aboga por una reforma a fondo de la política exterior que la haga transparente y que rinda cuenta de sus impactos para transformar los déficits democraticos actuales de las instituciones globales. Para poder lograr esa mutación, es necesario modernizar el sistema administrativo de nuestra acción exterior, lograr ser más eficaces y más eficientes con los recursos disponibles. Hasta el momento hemos vivido una política exterior presentada como un coto cerrado para una élite económica y política muy reducida, sin participación de la sociedad civil en su conjunto. En este sentido, el caso de la negociación del TTIP es paradigmático. Se negocia en secreto y sólo los grandes lobbys en Bruselas son capaces de acceder a los negociadores e influir en la negociación. La acción exterior es un servicio público de los ciudadanos y para los ciudadanos: tenemos que poner los medios para avanzar hacia esa democratización de la política exterior. Ese es vuelve a ser nuestro objetivo.

Pero desde PODEMOS lo hemos dicho mucas veces: la democracia no es sólo una cuestión de formas, sino que tiene bases materiales que es necesario garantizar. Por eso el desafío mayor que afronta nuestra política exterior es la necesidad de una regulación democrática de la gobernanza económica mundial, seleccionando medidas de transformación concreta que pueden ser planteadas en un margen de cuatro años y abrir el camino para un cambio democrático profundo a largo plazo. En esa línea, apostamos por cuatro medidas: la creación de una agencia fiscal internacional en el seno de la ONU que ponga fin a la evasión fiscal que priva a los Estados de ingresos públicos, y permita estudiar y plantear la aplicación de un impuesto global sobre la riqueza y una tasa sobre las transacciones financieras; desbloquear la reforma pendiente del sistema de voto del FMI, para hacerlo más democrático y representativo; mejorar los cauces de participación de la sociedad civil en foros como el G20; y aprobar un instrumento vinculante de supervisión de las actividades de las empresas transnacionales en Naciones Unidas.

Democracia quiere decir también, y sobre todo, abordar de frente la cuestión del impasse político europeo, para el que presentamos un programa de transformación profunda de las estructuras de la UE sin abdicar de la herencia transformadora del proyecto europeo, y abordar los desafíos crecientes en materia de paz y seguridad. Para ello, promovemos una reorientación de la agenda y de los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, también por la necesidad de celebrar consultas ciudadanas para la participación española en misiones militares internacionales y un reposicionamiento en la OTAN, con más autonomía, capacidad de decisión y una apuesta por más defensa europea.

Democracia es, por último, la matriz de un nuevo internacionalismo solidario y decidido que pretende devolver a España un rol activo y una capacidad de iniciativa destacada en la agenda de las relaciones internacionales. Vamos a trabajar con tres ejes claros en ese sentido. En primer lugar, la articulación de un nuevo europeismo democrático, que ponga fin a la austeridad y refunde el proyecto europeo de soldiaridad, justicia y concordia entre los pueblos, dejando claro que en la actual deriva del proyecto europeo, los enemigos de ese sueño eredado son precisamente quienes dicen defenderlo. En segundo lugar, vamos a transformar nuestra relación con toda América, un continente con el que nos unen lazos históricos y que ahora es el destino de muchos de nuestro emigrantes. Proponemos cooperacion científica y cultural con EEUU, con incentivos de retorno para no ser una fábrica de exportación de cerebros. Para América Latina planteamos, precisamente, tener en cuenta las emigraciones de ida y vuelta, entre americanos y españoles, para dotarlas de cauces y derechos. Por ultimo, proponemos otro Plan África, que no se centre sólo en el cierre de fronteras y ponga en marcha desarollo inclusivo y sostenible para el continente que acabe beneficiando a la mayoría de las personas en las dos orillas del Mediterráneo.

Esos ejes prioritarios se acompañan de dos compromisos históricos que resultan tan urgentes como ineludibles. PODEMOS propondrá, sin ambiguedad ni ambaje posible, el reconocimiento del Estado de Palestina en los primeros cien días de gobierno, con la convicción de que este es un primer paso imprescindible, pero no el único, para empezar a resolver los muchos conflictos que hay en al zona. Se trata de un compromiso histórico no sólo con los palestinos sino con la población de nuestro país, que lo demanda en su amplía mayoría, y que el bipartidismo ha orillado en estos años de Gobiernos. También, un primer paso institucional, desde el que partir para acabar con las políticas de ocupación, segregación, discriminación y castigos colectivos por parte del Estado de Israel hacia las poblaciones palestinas. En segundo lugar, pondremos en agenda de forma prioritaria la cuestión del Sáhara Occidental. Nos preocupa profundamente la dejadez de la Comunidad Internacional y de los sucesivos gobiernos de España ante una situación injusta e ilegal que se extiende desde hace mas de cuarenta años. Queremos que se revise el marco del proceso político reforzando la mediación de la ONU y manteniendo firme el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui. La lucha contra la impunidad es fundamental en cualquier proceso político y se debe dotar a la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para un Referendum en Sáhara Occidental) de un mandato para la supervisión y protección de los derechos humanos.

Desarrollo

La tercera gran D, el concepto de “desarrollo”, generó un gran debate sobre cómo podíamos desprenderlo de sus connotaciones más negativas, en concreto de su hasta ahora vinculación con un modelo económico neoliberal, patriarcal y depredador que pone en el centro el crecimiento económico y la acaparación y acumulación de riqueza en pocas manos, y que está acabando con los recursos y la sostenibilidad del planeta. Por ello, abogamos por adjetivar dicho concepto para hacerlo más equitativo y sostenible, por entender que hay otras formas, otras maneras de gestionar los recursos humanos, materiales, tecnológicos, naturales de forma que se sigue en el centro la sostenibilidad de la vida y del planeta, los cuidados, el bienestar y la equidad.

Además, desde el ámbito específico de la política de cooperación y solidaridad, desde PODEMOS hemos apostado por tomarnos en serio el objetivo de ir más allá de la Ayuda Oficial para el Desarrollo (el famoso 0,7%) y de sus presupuestos asistencialistas. En línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, recientemente aprobados por las Naciones Unidas, desde PODEMOS creemos que el desarrollo sostenible es una cuestión universal, que implica a todos los gobiernos y que solamente se puede conseguir si llevamos a cabo transformaciones estructurales del sistema económico global.

Con esta visión, nuestro programa se centra en la coherencia de políticas para el desarrollo que contribuya a transformar nuestro insostenible e injusto modelo de desarrollo. Además, pone los derechos humanos en el centro de la agenda de desarrollo sostenible y se marca como fin la democratización del mundo, luchando contra la desigualdad económica y política y trabajando por el empoderamiento de la sociedad civil global, frente a una sociedad transnacional dominada por empresas multinacionales y grupos constituidos en torno a intereses privados.

La articulación política y práctica de estos principios, Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, supondrá un antes y un después en la política exterior de nuestro país, y un compromiso real con la justicia global, la lucha contra la desigualdad y un mundo más equilibrado, justo, en paz y con recursos repartidos. Por justicia y fraternidad y también como un método preventivo de resolución de conflictos. También, con la convicción de que o la gente toma partido, también en el ámbito internacional, en un mundo cada vez más interconectado, u otros agentes seguirán tomándolo por todos nosotros.